Una trágica coincidencia: el accidente de Adamuz ocurrió el mismo día y casi a la misma hora que el siniestro ferroviario de Pontevedra de 1969

La tragedia ferroviaria registrada en Adamuz ha quedado marcada por una coincidencia tan estremecedora como difícil de asumir. El siniestro tuvo lugar el 18 de enero, en torno a las 19:40 horas, prácticamente a la misma hora en la que, 57 años antes, se produjo otro grave accidente ferroviario en Pontevedra, concretamente a las 19:45 horas del 18 de enero de 1969.
El accidente de Pontevedra, ocurrido en el último año de la década de los sesenta, se saldó con cinco personas fallecidas y alrededor de 40 heridos, una decena de ellos de carácter grave, aunque todos lograron sobrevivir. Las causas del siniestro fueron atribuidas a un corrimiento de tierras, provocado por las intensas lluvias que castigaron Galicia durante aquel invierno, dejando el terreno completamente reblandecido.
El alud de tierra provocó que la locomotora del convoy, un pesado modelo Alco-Diesel, se precipitase a un foso de unos 38 metros, arrastrando varios vagones. En una época en la que apenas existían servicios de emergencia organizados, la ayuda vecinal resultó decisiva. Vecinos de las parroquias de Alba, Campañó y Lérez se volcaron en las labores de rescate bajo una lluvia torrencial que no dio tregua durante toda la noche.
Hasta el lugar del siniestro se desplazaron también efectivos de los bomberos de Vigo y Pontevedra, aunque con medios muy limitados. De hecho, no fue hasta la mañana del 19 de enero de 1969 cuando, con la llegada de la luz del día, se pudieron recuperar los cuerpos de dos de las víctimas mortales, trabajadores de RENFE.
Los heridos tuvieron que ser evacuados campo a través, atravesando fincas agrícolas convertidas en auténticos barrizales, con agua y fango que superaban la altura de las rodillas. Las asistencias sanitarias, en muchos casos integradas por soldados que realizaban el servicio militar en la Cruz Roja, trabajaron en condiciones extremas para salvar vidas en plena noche del invierno gallego.
Más de medio siglo después, los sistemas de emergencia han mejorado de forma notable, con profesionales altamente cualificados y medios técnicos avanzados. Sin embargo, la tragedia vivida en Adamuz demuestra que los accidentes ferroviarios no pertenecen solo al pasado. Aunque hoy son menos frecuentes, siguen produciéndose y dejando un profundo dolor entre familiares, amigos y comunidades enteras.













