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CSIF denuncia que la Junta mantiene sistemas de radio obsoletos que fallaron en los incendios de 2025 pese a invertir más de 200.000 euros

Agente medio ambiente usando radio en un entorno forestal
Foto: juma.es

La Junta de Castilla y León ha destinado más de 200.000 euros a mantener sistemas de radiocomunicación considerados obsoletos para la gestión de incendios forestales, una decisión que la Central Sindical Independiente y de Funcionarios califica de “muy alarmante, irresponsable y preocupante”, al entender que no responde a las necesidades reales de seguridad y coordinación en emergencias.

Según CSIF, la inversión resulta especialmente grave después de que el consejero Juan Carlos Suárez-Quiñones asegurara en las Cortes autonómicas que se habían aprendido lecciones tras los incendios de 2025. Para el sindicato, mantener un sistema de radiocomunicación por ondas “propio del siglo pasado” contrasta con la apuesta de otras comunidades por tecnologías digitales y satelitales modernas, más fiables e interoperables.

La organización sindical sostiene que, durante los incendios del pasado agosto, los teléfonos facilitados por la Junta carecían de cobertura y las radios de emergencia no funcionaban, dejando al operativo sin medios de comunicación. Como consecuencia, la gestión se realizó “de manera precaria e inadmisible” mediante teléfonos móviles particulares de los propios trabajadores, una situación que, a juicio de CSIF, evidenció el abandono del sistema y el riesgo extremo al que se sometió al personal de extinción.

“Estamos hablando de bomberos forestales, agentes y personal que actuaron sin comunicaciones operativas, sin información del entorno y sin una coordinación adecuada”, subraya el sindicato, que denuncia que no puede hablarse de prevención ni de seguridad cuando se obliga a trabajar “a ciegas” en incendios cada vez más extremos.

CSIF recuerda además que la propia Junta reconoce, en la formación impartida a los trabajadores, que los sistemas por ondas presentan importantes limitaciones e interferencias, provocadas por factores como la radiación solar, la orografía, interferencias con repetidores de telefonía o televisión, o la proximidad de líneas de alta tensión. Para el sindicato, esta admisión confirma las carencias estructurales de un modelo que “no ofrece garantías en situaciones de emergencia” y cuya vida útil se está prolongando mediante parches y reparaciones.

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