El botijo Pavo Real: joya de la alfarería salmantina

La alfarería típica de Alba de Tormes presenta una de sus piezas más icónicas: el botijo Pavo Real. Durante la primera mitad del siglo XX, esta tradición cerámica en Salamanca experimentó una notable evolución, transformando las formas utilitarias en creaciones meramente ornamentales que respondían a las demandas de la sociedad de la época.
Entre las formas destacadas se encuentra el emblemático barril de torre, conocido también como pavo real o filigrana. Esta pieza se ha convertido en un símbolo de la alfarería salmantina, con raíces en las decoraciones que comenzaron a incorporarse en los barriles de pitorro en diversos alfares de la provincia, como Horcajo Medianero, Ciudad Rodrigo y Alba de Tormes.
Un proceso de elaboración complejo
A lo largo del tiempo, el botijo Pavo Real fue seleccionado para participar en numerosos concursos y exposiciones, tanto nacionales como locales, lo que incrementó su carácter decorativo. El proceso de fabricación, ya de por sí laborioso, se fue sofisticando, y los alfareros, con destreza, elevaron su altura y añadieron un mayor número de adornos. Esto convirtió a esta pieza en una verdadera obra de filigrana en barro.
La base de barro de este botijo se caracteriza por su policromía en tonos ocres, verdes y marrones oscuros, además de un acabado brillante que le confiere un toque distintivo y especial.













