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Vegas del Almar: innovación y eficiencia en el regadío gracias al PERTE del Ciclo del Agua

Sonda de humedad en un campo de maíz con telecontrol

La Comunidad de Regantes Vegas del Almar, con sede en Peñarandilla, ha iniciado una transformación profunda de su sistema de riego gracias al PERTE de Digitalización del Ciclo del Agua, financiado con 380.000 euros de fondos europeos. Este proyecto busca modernizar las infraestructuras hídricas del país y convertir el uso del agua en un proceso más eficiente.

Para los agricultores que integran la comunidad, en parcelas distribuidas en unas 1.956 hectáreas de regadío repartidas por Garcihernández, Peñarandilla, Coca de Alba, Alconada y Ventosa del Río Almar, el programa supone una oportunidad para adaptar el regadío a las exigencias tecnológicas del siglo XXI.

La primera fase del proyecto ha consistido en la instalación de sensores de humedad en campo, que permiten monitorizar las condiciones del suelo en tiempo real. Estos dispositivos recogen información sobre temperatura, humedad y nivel de saturación, ayudando a los regantes a ajustar el riego de forma precisa a las necesidades de cada cultivo. El resultado: una gestión más eficiente del agua y la energía, menores costes de explotación y una reducción significativa del uso de fertilizantes y fitosanitarios.

La segunda fase, actualmente en marcha, contempla la implantación de un centenar de equipos de telecontrol alimentados con energía solar, capaces de conectar los sistemas de riego, almacenar datos y generar alarmas en tiempo real.

Además, se renovarán más de 300 válvulas-contador, que permitirán obtener lecturas exactas del volumen de agua utilizado, detectar fugas y enviar automáticamente la información a la administración hidráulica.

Los avances de Vegas del Almar representan un ejemplo de agricutura donde la combinación de sensorización, energía solar y análisis de datos permite optimizar recursos. Los principales cultivos de la zona, como el maíz, el cereal, la patata y el girasol, se beneficiarán de una gestión del riego basada en la información, lo que incrementará su rentabilidad. La digitalización, además, tiene un impacto social relevante, ya que favorece el relevo generacional, mejora la cualificación y el intercambio de conocimientos entre los agricultores y fomenta la participación de mujeres en el sector agrario.

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