La dehesa salmantina: un ecosistema vital para la biodiversidad y la economía local

La dehesa salmantina es un ecosistema característico que se manifiesta en el monte ahuecado de árboles del género Quercus, donde destacan la encina, el alcornoque, el quejigo y el roble rebollo. En aquellas zonas donde conviven varias de estas especies, se encuentran ejemplares híbridos, conocidos popularmente como mestos.
Una parte significativa de la provincia de Salamanca está ocupada por la dehesa, que se define como una unidad de producción que integra pastos, áreas de cultivo y monte. Su denominación proviene del latín defensa, refiriéndose a un espacio destinado al pastoreo de rebaños trashumantes.
Importancia ecológica y social de la dehesa
En las dehesas, se aprovechan diversos recursos, incluyendo cultivos, madera y caza, además de potenciar el turismo en algunos casos. Este sistema agroecológico posee un considerable valor tanto ecológico como social.
La dehesa contribuye a una notable biodiversidad, albergando hasta 100 especies distintas en el estrato herbáceo. En cuanto a la fauna, se pueden encontrar especies forestales, ganado y diversas especies acuáticas que habitan en charcas y regatos.













