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Baloncesto escolar en Salamanca: Cuando los despachos derrotan a los niños

Equipo de baloncesto escolar en un momento de celebración en Salamanca
Por Padres y Madres Equipo Benjamín Baloncesto Colegio Padre Manjón

Somos un grupo de padres y madres del equipo Benjamín de baloncesto del Colegio Padre Manjón y nos ponemos en contacto con su medio, con el corazón encogido y una profunda indignación, para denunciar lo que consideramos una de las mayores injusticias pedagógicas ocurridas recientemente en los Juegos Escolares de nuestra ciudad.

El objetivo principal al hacer pública esta carta es dirigirnos directamente a todo el colectivo que da vida a los Juegos Escolares, desde niños, padres, entrenadores y coordinadores, así como a la comunidad educativa en general, incluyendo a colegios, profesores y equipos directivos. Queremos aclarar de forma rotunda, transparente y pública que el Colegio Padre Manjón no hace trampas. Siempre hemos defendido, enseñado y practicado un deporte basado en la honestidad y el juego limpio, unos valores que ahora se están intentando empañar de manera profundamente injusta.

La competición de los Juegos Escolares de Salamanca, en la modalidad de Baloncesto categoría Benjamín, se ha desarrollado este año en dos etapas diferenciadas. Una primera fase de liga regular con varios grupos, con partidos de ida y vuelta, donde el equipo del Colegio Padre Manjón acabó ganando todos sus encuentros, entre ellos, dos que le enfrentaron al Colegio María Auxiliadora (Salesianos); y una fase final a la que solo accedieron los dos mejores clasificados de cada grupo. En esta liguilla definitiva, el equipo ha mantenido su condición de invicto ganando la totalidad de los partidos disputados, incluyendo un nuevo enfrentamiento directo en la pista contra el Colegio María Auxiliadora que acabó con un resultado de 36-30. A partir de aquí lo que debió ser una celebración del deporte base se convirtió en un proceso administrativo frío y cruel.

Al finalizar ese partido, y a falta de tan solo dos jornadas para la finalización del campeonato, el coordinador de deportes del Colegio María Auxiliadora decide denunciar al Colegio Padre Manjón por una alineación indebida. Lo cual, para empezar, resulta desolador que un responsable educativo, cuya misión debería ser fomentar los valores del deporte, decida impugnar un resultado en el despacho tras haber perdido en la cancha, sabiendo que su acción castiga directamente a menores de edad.

La actitud de este coordinador resulta pedagógicamente inasumible y denota un oportunismo flagrante. No estamos ante un celo normativo desinteresado por la pureza de la competición, sino ante una estrategia puramente competitiva: se guardó un silencio absoluto durante quince jornadas de campeonato, pero en cuanto la tercera derrota en la pista les dejó sin opciones frente a nuestro equipo, se activó la maquinaria burocrática. Utilizar un cargo de responsabilidad educativa para escudriñar los expedientes de niños de 9 años con el único fin de arañar un trofeo es una lección de egoísmo alarmante. Nos muestra a un adulto que prefiere instrumentalizar las normas para salvar un resultado adverso antes que asumir con deportividad la superioridad del rival.

La denuncia se ampara en una interpretación implacable del artículo 7.A.3.I del Programa de Juegos Escolares, que establece que un alumno solo puede jugar con un centro distinto al suyo si su colegio de origen no participa en esa modalidad. Bajo este pretexto reglamentario, el Comité ha decidido ignorar que la propia organización validó y autorizó las fichas de estos niños en octubre. Es incomprensible que una norma diseñada para evitar el 'fichaje' por interés deportivo se aplique de forma tan ciega a niños de 9 años cuyas historias son de pura integración. Norma que consideramos totalmente injusta, fuera de lugar y que el Ayuntamiento, desde su sección de deportes, debería modificar de cara al año que viene para que esto no vuelva a repetirse.

Es imperativo aclarar que el Colegio Padre Manjón no realiza 'fichajes' deportivos ni busca adulterar la competición para ganar títulos; su filosofía es radicalmente opuesta. El colegio no recluta niños de otros centros, sino que los integra y acoge cuando su realidad familiar, social o emocional lo requiere. Aplicar una norma de control de fichajes a un equipo que lo único que ha hecho es abrir sus puertas a menores que necesitaban un grupo de apoyo es desvirtuar por completo el carácter social y educativo que debería tener el deporte en estas edades.

Varios de nuestros jugadores proceden de otros colegios y jugar en el Padre Manjón ha sido para ellos lo mejor que podría pasarles por muy diversas circunstancias. El hecho de que estos niños jueguen aquí no ha perjudicado a sus centros de origen ni ha impedido que los equipos de estos colegios hayan podido participar en la competición.

A raíz de dicha denuncia el Comité de Competición propone como sanción al equipo del Padre Manjón la retirada de todos los puntos. Esta decisión tiene una consecuencia directa y dolorosa: convierte de facto al Colegio María Auxiliadora en el ganador del campeonato. Han conseguido en los despachos el trofeo que el marcador les negó hasta en tres ocasiones durante esta temporada.

Hay que señalar que la sanción no nace de un error detectado de oficio por el Ayuntamiento, sino de la denuncia expresa del coordinador de deportes del Colegio María Auxiliadora. Además, durante todo el campeonato, los niños han jugado con el permiso de la organización. Sin embargo, después de que el equipo está en lo más alto de la clasificación, se decide que esos niños "no son aptos" y se castiga a todo el grupo quitándoles el fruto de su esfuerzo.

El Comité ha desestimado nuestro recurso, cerrando los ojos ante el sentido común y dando prioridad a un tecnicismo sobre el interés superior del menor. Con esta decisión, les han dado a unos niños de 9 años una lección terrible: que la burocracia es más importante que la solidaridad. Han ganado los despachos, pero ha perdido el deporte escolar salmantino.

Como padres, nos preguntamos: ¿Qué lección estamos dando a nuestros hijos? ¿Qué valores está fomentando el Ayuntamiento de Salamanca y el Colegio Salesianos María Auxiliadora? ¿Es este el "Juego Limpio" que promueven? ¿Es ético proclamarse campeón tras haber eliminado al líder invicto mediante una reclamación administrativa? ¿Es esta la pedagogía que defienden las instituciones religiosas y civiles de nuestra ciudad? Han preferido ganar un campeonato en un despacho antes que aceptar una derrota en la pista.

Pedimos a la sociedad salmantina y a las instituciones responsables una reflexión profunda: el deporte, y el baloncesto en particular, debería ser un lugar seguro para los niños, no un campo de batalla para la ambición mal entendida de los adultos. No queremos el trofeo; queremos que nuestros hijos recuperen la fe en el deporte y que ningún niño vuelva a ser señalado por buscar refugio en un equipo de baloncesto.

Por último, queremos cerrar esta carta con el mensaje más importante de todos: el reconocimiento público a nuestros hijos y a su entrenador. Los despachos podrán repartir trofeos de plástico y metal, pero nadie en Salamanca puede arrebatarles la verdad de lo que han construido este año en la pista y en la vida.

¡Enhorabuena campeones!
Campeones en la cancha.
Campeones en acogida.
Campeones en compañerismo.
Campeones en respeto.
Campeones que juntos han sabido tenderse la mano y levantarse juntos.
Campeones que disfrutan jugando.
Campeones que comparten pases.

¡Nos sentimos orgullosos de vosotros! Gracias por dejarnos acompañaros en este camino. Y, de manera muy especial, ¡gracias al entrenador, Álvaro, que ha sido un líder con mayúsculas!, guiando a este grupo con una paciencia, una entrega y unos valores educativos que demuestran que el verdadero éxito no se decreta en un acta de fin de semana, sino en el corazón de un equipo unido.

Atentamente,
Padres y Madres del Equipo Benjamín de Baloncesto del Colegio Padre Manjón

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