Carlos Baez Jr. vuelve a "su" Salamanca
Por Amador Vicente.

Carlos Báez Appleyard, hijo del habilidoso extremo del Salamanca de finales de los ’70, ha vuelto a la ciudad que lo vio nacer. “Carlitos” apenas estuvo un año en nuestra ciudad pero su padre le inculcó el cariño a esta tierra a la que sigue rindiéndo devoción.
El virtuoso izquierdo, que forma parte del elenco que destacó en esa banda y que recordaremos siempre... Sánchez Barrios, Vellisca, Quique Martín... nos recuerda aquella gran campaña con García Traid en Primera... “Teníamos un equipazo, yo no pensaba... porque me imaginaba un Salamanca siempre peleando por el descenso, pero fuimos un equipo de mitad de tabla para arriba y es cierto que estuvimos a punto de clasificarnos para la UEFA. Jorge, Rezza, Pedraza, Enrique, Iglesias, Alves, ¡caramba!, Tomé, Juanito, Angel, etc. Teníamos muy buen equipo. Jugué todos los partidos de Liga, los 38”.
Y Carlos Báez nos traslada su vivencia en Salamanca al margen del fútbol y qué recuerdo almacena de nuestra capital y provincia: “Yo siempre considero Salamanca mi segunda ciudad. Tengo un hijo que nació allí, Carlitos, es salmantino y tiene 37 años y jugó también en Cerro Porteño. En Salamanca fui feliz y guardo muy buenos recuerdos. Me fue bien en el fútbol y también por el aprecio de la gente, de la afición. Salamanca no se borra de los más grandes recuerdos en mi vida. Lo pasábamos muy bien.
Los días libres recorríamos los lugares históricos, Plaza Mayor, Casa de las Conchas, Universidad, Puente Romano, las catedrales, más cuando fue mi madre, que además a ella le gusta mucho la parte religiosa. De los pueblos recuerdo Alba de Tormes, Béjar, la Sierra de Francia, Ciudad Rodrigo. Ibamos a comer ricas carnes, jamones, quesos, con Félix, Juanito, Roberto Cino, Chaparro... lo pasábamos muy bien”.
DIARTE, JUANITO, ENRIQUE...
Y el paraguayo nos relata cómo sufrió la desaparición de la entidad blanquinegra... “Para mí fue un golpe bastante grande la noticia de la desaparición del Salamanca, me dolió mucho; traté de averiguar los motivos y hasta ahora no puedo todavía creerlo. Ojalá pueda recuperar posiciones y lo podamos tenerlo pronto en Segunda, reorganizarse y poder estar nuevamente en el lugar que toda la afición quiere, porque el Salamanca es de Primera”.
Carlos Báez padre: “Qué bien lo pasábamos paseando por la Plaza Mayor, la Universidad, las catedrales... la sierra de Francia, Ciudad Rodrigo...”

Y su recuerdo emocionado de Juanito, Diarte o Enrique, con los que compartió vestuario, ya desaparecidos.
El fallecimiento de Diarte tuvo mucho impacto en Paraguay, lo sentimos mucho. También sentí mucho lo de Juanito, que era un compañerazo, me recibió muy bien en Salamanca cuando llegué; su muerte fue una lástima. Y senti tanto la muerte de Enrique... el fue mi protector, me cuidaba cuando llegué al club, jugador y persona 10 puntos, excepcional. Paz en su tumba mi querido amigo.
Carlos Báez Vargas terminó su etapa en la UDS y regresó a su país, pero sus emociones permanecen intactas y reconoce que su paso por nuestra ciudad dejó en su corazón una huella para siempre.
Su hijo Carlos vive en Madrid, y jugó también en el Cerro Porteño de Paraguay, Independiente y Arsenal de Argentina. Su padre recuerda su nacimiento en nuestra capital “en la inauguración del Mundial ‘82, y quería conocer Salamanca”, ciudad que ha visitado recientemente para honrar la memoria de sus padres, que fueron felices junto al Tormes.














