FOTOS | La Hermandad Dominicana vive una madrugada marcada por la emoción y la ausencia del Cristo de la Buena Muerte

La Hermandad Dominicana ha protagonizado una de las madrugadas más sobrecogedoras de la Semana Santa, marcada por la ausencia del Cristo de la Buena Muerte tras el reciente accidente sufrido por la imagen. En su lugar, la cofradía decidió procesionar con la cruz vacía, en un gesto cargado de simbolismo que emocionó profundamente a los presentes.

A pesar de las circunstancias, la hermandad mantuvo su estación de penitencia, recorriendo el centro de la ciudad en un ambiente de respeto, silencio y recogimiento. Los hermanos, ataviados con sus característicos capirotes negros, rojos y verdes, acompañaron a las imágenes de Nuestro Padre Jesús de la Pasión, Nuestra Señora de los Dolores —conocida como la Piedad de Carmona— y Nuestra Señora de la Esperanza.

El paso de la cruz vacía se convirtió en uno de los momentos más impactantes de la noche, reflejando el sentimiento de la hermandad y de los fieles ante la imposibilidad de procesionar con una de sus imágenes más queridas. Numerosos asistentes quisieron arropar a la cofradía en este difícil momento, mostrando su apoyo y respeto durante todo el recorrido.

La Hermandad Dominicana ha sabido transformar la adversidad en un acto de fe y unidad, demostrando una vez más la fortaleza de sus hermanos y el profundo arraigo de la Semana Santa en la ciudad.

Esta madrugada quedará en la memoria colectiva como un ejemplo de compromiso, tradición y sentimiento cofrade, donde la ausencia también se convirtió en una poderosa forma de presencia.













