Un estudio de la USAL abre nuevas vías para investigar la resistencia a la insulina
La investigación, publicada en la revista Redox Report, relaciona la oxidación controlada con la activación de mecanismos celulares que facilitan la entrada de glucosa en el músculo. Los resultados podrían ayudar a comprender mejor enfermedades como la diabetes tipo 2 y la obesidad.

Un equipo investigador de la Universidad de Salamanca (USAL), en colaboración con el Instituto de Investigación Biomédica de Salamanca (IBSAL) y el Instituto de Investigación Biomédica de León (IBSAL/INCyL, según la información facilitada), ha estudiado cómo determinados procesos de oxidación pueden influir en la captación de glucosa por parte del músculo esquelético.
El trabajo, publicado en la revista científica Redox Report bajo el título Oxidative eustress is associated with AMPK and AKT activation, GLUT4 translocation and glucose uptake in skeletal muscle cells and fibres, analiza el papel del llamado eustrés oxidativo, un nivel moderado y controlado de oxidación que puede intervenir en la regulación de las funciones celulares.
Los investigadores observaron que estas condiciones se asociaban con la activación de dos proteínas implicadas en el metabolismo, AKT y AMPK, así como con el desplazamiento de GLUT4 hacia la membrana celular. Esta proteína permite que la glucosa entre en las células musculares, donde puede utilizarse como fuente de energía.
Para estudiar estos mecanismos, el equipo realizó experimentos con células musculares C2C12 y fibras musculares aisladas de ratón. Los resultados mostraron que la respuesta dependía de las condiciones experimentales y de la concentración de peróxido de hidrógeno utilizada.
El hallazgo contribuye a profundizar en el conocimiento de los mecanismos que regulan el metabolismo de la glucosa y podría ayudar a orientar futuras investigaciones sobre la resistencia a la insulina, la diabetes tipo 2, la obesidad y los cambios metabólicos asociados al envejecimiento.
No obstante, los resultados corresponden a modelos celulares y tejidos animales, por lo que todavía son necesarios nuevos estudios para determinar si estos mecanismos pueden tener aplicaciones clínicas en personas.









