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Dulca amplía su fábrica de Peñaranda hasta los 17.000 metros cuadrados

Hombre con bata blanca junto a una gran pila de cajas rojas de Dulca

La ampliación de Dulca en Peñaranda de Bracamonte ocupa 17.000 metros cuadrados. El proyecto, que comenzó a plantearse hace diez años, estuvo condicionado inicialmente por las dificultades para conseguir el terreno. La empresa lo adquirió hace cuatro años y, desde entonces, tuvo que afrontar trámites, planificación y distintas decisiones.

César Serna García, director de Operaciones de Dulca, está al frente del proyecto. Ingeniero, forma parte de la empresa familiar, en la que ha trabajado desde joven. La ampliación ha incluido el diseño y la construcción de las instalaciones, así como la elección de la tecnología para la producción.

Dos líneas de producción

La «nueva Dulca» cuenta con un almacén de producto terminado, espacios para materias primas auxiliares y una nave de producción con capacidad para dos líneas. La primera, dedicada a masas batidas, funciona desde octubre de 2025. La segunda, para producto fermentado, está prevista para mediados de 2027.

El plan inicial contemplaba comenzar por las masas fermentadas, pero la empresa cambió el orden tras valorar las demandas del mercado. Serna resume esa situación con la frase: «El mercado nos está pidiendo más».

La superficie prevista inicialmente rondaba los 10.000 metros cuadrados y finalmente se amplió a 17.000. Según la información de la empresa, el proyecto dejó espacio para necesidades productivas futuras y para que los trabajadores dispongan de instalaciones cómodas.

Diseño y tecnología

Serna y su equipo siguieron de cerca las necesidades de la compañía en maquinaria, tecnología y proveedores. Siempre que puede, apuesta por empresas locales o cercanas, y el proyecto se diseñó desde dentro con la participación de los colaboradores.

Una de las nuevas líneas tiene capacidad para producir 36.000 croissants por hora. Serna destaca especialmente el trabajo de convertir un espacio vacío en un sistema de producción, aunque también se siente cómodo en el ámbito comercial y en el trato con los clientes.

La relación de Serna con Dulca comenzó en su infancia. Ayudaba y trabajaba en la fábrica cuando hacía falta, antes de incorporarse formalmente a la empresa. Junto a su hermana, Noelia Serna, directora corporativa, lleva 23 años en la compañía de Peñaranda de Bracamonte.

Una trayectoria ligada a Dulca

Entre sus recuerdos de juventud figura la apertura al mercado alemán y las primeras ventas de croissants en ese país. Tenía 14 o 15 años cuando el aumento de la demanda hizo necesario multiplicar los turnos. Su padre llegaba a trabajar 16 horas diarias y César lo relevaba para que pudiera descansar.

Serna vincula esa experiencia con valores como el esfuerzo, la responsabilidad y la conciencia del trabajo necesario para sacar adelante un negocio. Su padre se ha retirado poco a poco de la primera línea, aunque César lo considera «el alma de Dulca».

La nueva generación tuvo que demostrar que estaba a la altura del legado recibido. Serna describe la transición como «confianza por confianza» y señala que el conocimiento transmitido, el espíritu de trabajo y el sacrificio fueron importantes. Cuando él y Noelia comenzaron en la empresa, la facturación anual era de dos millones de euros; el año pasado cerró «con casi 43 millones».

Trabajo entre hermanos y gestión diaria

César animó a Noelia, economista, a incorporarse a Dulca. Según explica, se complementan y respetan las competencias de cada uno. También reconoce que hay decisiones difíciles de controlar o prever y que ambos procuran actuar en beneficio de la empresa y de quienes trabajan en ella.

La dirección de Operaciones abarca, además de la supervisión de máquinas y procesos, el seguimiento de factores económicos, sociales y políticos que pueden incidir en el precio de las materias primas, el transporte y la energía, y afectar a los costes, los márgenes y las decisiones de producción.

Serna lidera un equipo de casi 250 personas. Valora la cercanía y la comunicación directa propias de la empresa familiar, y considera importante preparar el crecimiento con antelación, formar equipo y transmitir una cultura compartida.

Fuera del trabajo

La ampliación supone para Dulca aumentar su capacidad para responder a nuevas demandas, manteniendo su forma de trabajar, según el planteamiento descrito en la información sobre el proyecto.

Fuera de la fábrica, Serna dedica tiempo al campo, el deporte y la familia. Le gusta viajar con los suyos y compartir días enteros, aunque reconoce que no siempre le resulta sencillo desconectar del ritmo cotidiano.

No se considera especialmente goloso, pero su producto favorito es el croissant relleno, al que tiene un cariño especial por su relación con la historia de Dulca, desde las primeras ventas en Alemania hasta la actual ampliación.

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