Manifiesto en defensa de las comunicaciones ferroviarias de Salamanca

Tenemos la inmensa fortuna de vivir en una ciudad Patrimonio de la Humanidad y en una de las provincias más bellas y diversas de toda España. Una tierra de gente trabajadora, luchadora y comprometida a la que nunca se le ha regalado nada. Todo lo hemos tenido que pelear y ganar a base de sacrificio y dedicación. Del esfuerzo de nuestros agricultores y ganaderos salen algunos de los mejores productos que hay en la mesa.
Llevamos siglos recibiendo a personas de todo el planeta con hospitalidad, y ahora, universidades, centros de investigación, administraciones, empresas, inversores y sociedad civil vamos de la mano en los apasionantes desarrollos tecnológico y logístico que ya están creando oportunidades y reteniendo y atrayendo a jóvenes talentos.
Todo ello no se puede ver frenado o perjudicado por unas comunicaciones que no estén a la altura de una provincia como la de Salamanca y de lo que se merecen sus habitantes. No solo estamos hablando de poder viajar a otros puntos del país con rapidez y comodidad.
Estamos hablando de la hija que no puede venir en un tren directo desde Barcelona a ver a sus padres. Del salmantino emigrado a Madrid al que le gustaría teletrabajar desde su tierra, pero que no tiene frecuencias suficientes para desplazarse a la capital de España cuando le marcan una reunión. Del estudiante de español que llega sin dificultades a Barajas desde Estados Unidos, pero que tiene que hacer encaje de bolillos para hacer el trayecto hasta Salamanca. De los empresarios de Béjar o Guijuelo que con el tren podrían plantearse crecer y, por ende, generar más empleo.
De los mirobrigenses que no ven pasar el tren por su estación desde hace seis años y de los portugueses que cada vez nos visitan con más asiduidad, pero que en estos momentos solo se pueden desplazar en coche.
Estamos hablando de progreso, de crecimiento, de humanidad, de empatía y de futuro. El transporte ferroviario es una de las más eficientes opciones de movilidad en el siglo en el que vivimos. En Europa se está apostando decididamente por él porque fija población, crea nuevas oportunidades empresariales y diversifica el sistema productivo.
Sin embargo, en Salamanca, desde los años 80 del siglo pasado, la merma de las conexiones por ferrocarril ha sido continua. El cierre del corredor Ruta de la Plata entre Astorga y Plasencia; la supresión de los trenes que conectaban con Portugal y el País Vasco, el Sudexpreso y el Lusitania; la pírrica oferta de frecuencias de tren rápido con Madrid; y ahora la supresión del tren directo a Barcelona.
En enero de 2024 tuvimos que llenar la Plaza Mayor para que nos escucharan y se lograra algo tan fundamental y de justicia como era la recuperación de una de las cuatro frecuencias del tren Alvia entre Salamanca y Madrid eliminada con la excusa de la pandemia. Hoy volvemos a alzar la voz después de ver cómo las cosas, lejos de mejorar,
empeoran.
En octubre de 2024 los miembros de la plataforma que promueve esta concentración mantuvieron una reunión con el secretario de Estado de Transportes para trasladarle todas las reivindicaciones, no solo en materia ferroviaria, sino de comunicaciones en general que tiene esta provincia.
Desde aquel momento no se ha producido avance alguno. Ni una carta respondida, ni una reunión, ni un gesto. Nada.
Salamanca no puede esperar más. Esa tierra no puede seguir soportando la pérdida de servicios, la precariedad de sus conexiones y el incumplimiento sistemático de compromisos. Porque no solo estamos hablando de la escasez de frecuencias del tren rápido a Madrid y de la supresión de la conexión directa con Barcelona. También de la recuperación del tren Ruta de la Plata cuyo estudio de viabilidad debería haber terminado en febrero y del que no tenemos noticias. O del retraso de seis años en la electrificación de la línea Salamanca-Fuentes de Oñoro, fundamental para la llegada de mercancías al Puerto Seco desde los puertos portugueses. O de la falta de voluntad para que Salamanca se incluya en el trazado del tren rápido entre Portugal y Madrid.
A todo ello se suman carencias en materia de carreteras y transporte por autobús que continúan agravando los problemas de movilidad y contribuyendo al avance de la despoblación, especialmente en el medio rural.
Con este escenario, resulta inaceptable e inasumible que Salamanca siga padeciendo un aislamiento ferroviario impropio del siglo XXI y que no se produce en otros territorios de España. Es por ello que, desde la sociedad salmantina, y ante este trato injusto que afecta gravemente al desarrollo de la ciudad y la provincia, exigimos con carácter inmediato y prioritario:
1.- La recuperación del tren directo entre Salamanca y Barcelona suprimido el pasado 7 de abril y que obliga a los usuarios a hacer un trasbordo en Zaragoza. Una eliminación que además ha alargado en tres horas los viajes desde la capital salmantina a Bilbao y San Sebastián.
2.- El incremento de las frecuencias del tren Alvia entre Salamanca y Madrid. Que la cuarta se instaure también los sábados y domingos y que se establezca una quinta que debería salir de Salamanca rumbo a la capital de España entre las 20:00 y las 21:00 horas y que, a la inversa, haga lo propio entre las 15:55 y las 20:40 horas.
3.- La mejora de las conexiones con Valladolid con una nueva frecuencia entre la estación vallisoletana y Salamanca a las 14:00 horas para facilitar el desplazamiento de las personas que viajan hasta allí a diario por motivos laborales. Además, se exige la sustitución de las máquinas diésel que hacen este servicio por otras eléctricas.
4.- La inmediata sustitución del intercambiador de Arroyo de la Golosa (situado en las proximidades de Medina del Campo) ya que el actual solo puede ser utilizado por trenes de CAF como son los Alvia 120. Debe ser remplazado por un cambiador de ancho dual, de plataforma única, que solo con el movimiento de algunas piezas permite el paso de trenes Talgo y de CAF.
5.- El cerramiento de la línea hasta Medina del Campo que permitiría incrementar la velocidad de los trenes llegando a reducir el tiempo de los viajes entre Salamanca y Madrid en veinte minutos para quedarse en un total de 75 minutos.
6.- La recuperación del corredor ferroviario Ruta de la Plata, clave para el desarrollo del Oeste español y que está inmerso en un estudio de viabilidad cuyo plazo de ejecución concluyó el pasado mes de febrero sin que se tengan de momento noticias al respecto.
7.- La conclusión inmediata de las obras de electrificación de la línea entre Salamanca y la frontera portuguesa que deberían haber finalizado en 2020, clave para que el Puerto Seco pueda funcionar a pleno rendimiento una vez que ya se ha adjudicado su gestión.
8.- Que un ramal del tren rápido entre Portugal y España pase por Salamanca. Sería fundamental contar con ella antes de 2030 puesto que sería una forma de conexión rápida entre Oporto y Madrid, dos sedes del Mundial de Fútbol de ese año.













