El increíble derroche de la flotilla de Sánchez y Colau

A medida que ha ido avanzando el mandato de Pedro Sánchez las sorpresas se han ido multiplicando, casi todas negativas. Es difícil no levantarse cada día con un nuevo disparate del primer ministro, con una maquinaria a su disposición para prostituirlo todo, que se aprovecha también de una sociedad donde la falta de valores y la estulticia le quitan cualquier mérito en su ingeniería para mantenerse en el poder. Cuenta el sátrapa además con nuestro dinero a discreción, sin límite ni permiso, salvo el de la cepa independentista y podemita, saqueando nuestros bolsillos a manos llenas para saciar todos sus caprichos y mantener la poltrona.
La última ocurrencia ha sido enviar una representación española en la Global Sumud Flotilla rumbo a Gaza para expresar al Gobierno de Israel que la masacre contra el pueblo palestino es un genocidio y debía cesar en las matanzas cada día. Tienen razón en la reivindicación que condena amargamente tantos crímenes, pero sabido era el resultado estéril de ese viaje en el que primaba la propaganda, la demagogia, la ideología y la intención de esconder la corrupción de su familia y su partido, todo ello arropado por la escoria comunista que nada tiene que ver con la izquierda que ayudó a labrar la transición. La idea de hacernos creer que a través del tiempo sólo ha habido un bando perverso y criminal, dejando las salvajadas de la organización paramilitar palestina islamista y sus infinitas prácticas yihadistas quedaban en un segundo plano, no termina de colar.
Ada Colau tampoco era la mejor representación, por sus grandes lagunas, prejuicios y negligencias durante sus ocho años de gestión al frente del Ayuntamiento de Barcelona. Algunas de sus acertadas ideas en materia social y de vivienda fueron tapadas por sus fracasos en los desahucios, pero lo peor vino aquel fatídico 17 de agosto de 2017 cuando un atentado yihadista segó la vida de 16 personas, dejando más de 120 heridos. Cuando la juez avisó a los Mossos de que unas bombonas en la casa vieja del pueblo de Alcanar podían estar preparadas para atentar, éstos la tildaron de “exagerada”. Ada Colau tampoco hizo nada para su investigación, y menos que acudiera la Guardia civil o la Policía. Las bombonas a los pocos días explotaron. Del mismo modo la ex regidora municipal desoyó a Manuela Carmena, alcaldesa de Madrid, en su carta a todos los ayuntamientos de España aconsejando poner bolardos en las principales vías de las ciudades para evitar atentados y dejó en mantillas la popular avenida barcelonesa que arrasó un loco provocando la matanza.
La ex alcaldesa de Barcelona y el Presidente del Gobierno obvian conflictos importantes en otras partes del mundo.
La ex alcaldesa de Barcelona, con una conocida aversión a la Guardia civil y la Policía pero que vivió en su día de okupa en un antiguo cuartel de la Benemérita, ha sido la protagonista más popular de la flota que salió hacia Gaza, muy centrada en la defensa del pueblo palestino pero obviando siempre otros conflictos en numerosas partes del mundo donde son masacrados civiles, asesinados cristianos o atropellados los derechos de las mujeres. Compañera de fatigas de proetarras, proflautas, la CUP y en tantos casos lo mejor de cada casa, cedió al etarra Otegi el mismo centro cultural que después ha negado a las víctimas del terrorismo. Tampoco apoyó la investigación de los 378 crímenes sin esclarecer de la banda terrorista ETA. Un rosario de despropósitos adornado con el desprecio al Ejército en el Salón de la Enseñanza de Barcelona en el que los militares pretendían instruir en los valores que se enseñan en dicho Ejército, donde consiguió que no volvieran. Este espécimen de la política es el faro de la representación española en la famosa flotilla. Un destacado baluarte igualmente de la inmigación ilegal, a la que en su día le costó reconocer que en la lista del diario La Vanguardia que publicaba la relación de los diez mayores delincuentes en las cárceles de Cataluña, sólo había un español.
El Gobierno de España ha gastado casi un millón de euros durante los días de la expedición de esta singular embarcación a Gaza, aparte de los vuelos en la repatriación, pues estos antídotos de la casta no querían volver en barco. Un dispendio injustificado y miserable buscando siempre perpetuarse en el poder. Pero la Guardía civil y la Policía siguen sin equiparación salarial, los comedores sociales con sus carencias, sin efectivos para la extinción de incendios, sin dinero para ciencia e investigación, más de dos años de retraso en las ayudas por el volcán de La Palma, la Dana a medio atender, 500 fallecidos por ELA que no recibieron las subvenciones prometidas, las viudas de los guardias civiles asesinados en el estrecho aún llorando porque sus jefes supremos, léase Sánchez y Marlasca, los desprotegieron ante narco asesinos con grandes embarcaciones, etc., etc. Mientras, el entramado mafioso en torno al Presidente del Gobierno seguirá trincando a manos llenas, enriqueciendo a sus familias, mandando fortunas a Marruecos o para el tren de Egipto, manteniendo a una gran parte de la inmigración injustificada e ilegal para quitárselo a los nuestros, y sus fieles seguidores y la escoria independentista tan contentos en este inmundo laberinto que mantiene un escándalo sideral.













