¿Se llevará Sánchez por delante al PSOE?

En un país normal, un presidente del Gobierno que, entre otros, tiene investigados -eufemismo y artificio jurídico impulsado desde el propio poder politico para enmascarar el término imputado- a su hermano, su mujer, al que fuera número dos del partido y ministro, al fiscal general -"¿La Fiscalía... de quién depende?"- o a su cuñado -querellado-, ya no estaría al frente del mismo. Un presidente que también puede llegar a ser imputado; y no sólo tras quedar al descubierto las operaciones de fontanería instigadas desde la cúpula del PSOE contra objetivos dentro de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado y de la Judicatura y Magistratura. Repetimos: hermano, esposa, ex número dos del partido, fiscal general, cuñado...
Parece que no estamos ante simples casos aislados de corrupción, sino ante una presunta trama criminal, tal y como ya se ha recogido en algún sumario judicial.
Pero España, y sobre todo el 'régimen' que en ella impera desde 1978... no son normales, con un sistema en el que la separación de poderes está maquillada pero no existe y tampoco la representación de los electores. Por eso un gobierno, con su máximo responsable a la cabeza, puede quebrantar la Constitución... y no pasa nada. ¿Acaso no es la Carta Magna la Ley de Leyes? ¿Por qué entonces transgredirla no tiene consecuencia alguna para quien lo hace? A ver si resulta que va a ser papel mojado.
Sánchez no es la causa, sino la consecuencia del consenso de la Transición. Ninguno de sus predecesores, aún sabiendo que podían hacerlo, se atrevió a traspasar las líneas rojas que esta "democracia" permitía. Ni siquiera el pérfido y dañino Zapatero se atrevió.
Pero tan sólo era cuestión de tiempo que alguien con un perfil psicopático narcisista arribara al poder para romper ese acuerdo tácito entre la clase política española a lo largo de estos últimos casi cincuenta años, para poner a las corrompidas estructuras e instituciones del Estado a su servicio, y conformar así un régimen a la medida de un sátrapa.
Sánchez pasa por sus horas más bajas, pero ya aquel abrazo con Iglesias en noviembre de 2019 no presagiaba nada bueno ni para España ni para los españoles. Un país hoy sin rumbo, condenado a la irrelevancia internacional, empobrecido y con sus clases medias menguando cada día que pasa, con una deriva migratoria masiva e incontrolada de la que ya se están viendo sus consecuencias -y lo que está por venir-, con una carga fiscal asfixiante que cercena la capacidad de emprendimiento, especialmente de quienes por naturaleza tienen más ansia e ilusión por hacerlo, nuestros jóvenes con talento, a quienes no queda otra que hacer la maleta y buscar oportunidades dejando atrás una nación arruinada y destruida por un Estado totalitario con su gobierno aniquilador.
No pocos medios que hasta fechas recientes han guardado un escandaloso silencio sobre las veleidades del presidente Sánchez y su séquito, parece que huelen ya su cadáver político -ya empezó a apestar hace mucho tiempo- y ahora sí han comenzado a publicar. Da la sensación de que, efectivamente, "llegó el momento". Esto funciona así. Cuando se publican informaciones escandalosas, quizás tan importante como el contenido de las mismas es el por qué de su publicación en un momento concreto.
No, no se nos olvida el "brillante" papel desempeñado por la oposición, gracias al cual Sánchez ha podido seguir sentado en la poltrona. Una oposición dialéctica, sin acción, acomodada y practicando la política del siglo pasado, tratando por indigentes mentales, al igual que el gobierno y sus socios, a sus votantes. "Líderes" que con la que está cayendo, no se les ocurre otra que organizar un Congreso para reafirmar su poder en el partido, cuando su errática trayectoria apenas les hace subir en escaños. "Líderes" que venían a salvar a España y que, como suele pasar en esta oligarquía de partidos que rige en este país, una vez instalados, si algo hay que salvar -y mantener- es su nuevo estatus dentro de la industria de la representación política. "Líderes", en definitiva, que apenas tienen experiencia laboral y profesional fuera de la política y del partido, pero sí mucha en el arte del engaño y de quedar bien y no hacer. "Líderes" sin iniciativa propia para presentar propuestas, para ilusionar y generar confianza en la ciudadanía. "Líderes" con una política de comunicación nefasta, siempre a remolque del Gobierno, nunca anticipándose. "Líderes" que esperan en su sillón a ver pasar el cadáver político de su rival para ocupar su puesto.
Aunque en España no hay separación de poderes -¿cómo puede haberla cuando el Poder Ejecutivo legisla y designa jueces?-, sí hay jueces valientes y con sentido de Estado que, pese a las feroces campañas desatadas ad hominem, siguen adelante en la instrucción sumarial, recabando pruebas. Han demostrado ser en estos tiempos de zozobra y desencanto la única oposición al gobierno, en tanto en cuanto la oposición en el parlamento, así como el "cuarto poder" -salvo excepciones, especialmente entre medios digitales y periodistas independientes-, no han hecho sino dejación de sus funciones.
Y a todo ésto, en la foto del PSOE por ahora nadie se mueve -la frase de Guerra es alargada-. Nadie a nivel interno -Page sólo espera su momento, si es que le llega- le tose a esa especie de Nerón que se ha rodeado de fieles aduladores que le digan a cada momento lo que quiere oír, y a los que no dudará un segundo en quitarse del medio cuando osen contrariarlo o cuando ya no le sean últiles, como ya ha sucedido con anterioridad -"Tigelino, el vaso de lágrimas"-.
Y no se mueve nadie, entre otras cosas, porque aquí lo que importa es seguir cobrando a final de mes, y una vez Sánchez esté fuera de juego, relevo y a otra cosa.
Pero olvidan un matiz. Todo lo que ha tocado Sánchez, ya se sabe cómo ha acabado. Saben que tarde o temprano su amado líder podría tener como único sustento político la Presidencia de la Internacional Socialista. Por eso la cuestión que a esta hora debe estar pululando por la cabeza de no pocos en el partido no es ya la continuidad de Sánchez, sino si éste se llevará también por delante al Partido Socialista Obrero Español después de casi siglo y medio.













