¿Y los villanos de Bruselas?

El periódico digital 'Político' publicaba este pasado martes un artículo de opinión bajo el título: 'NATO’s new villain: Spain -El nuevo villano de la OTAN: España-, en referencia al doble discurso que el presidente español, Pedro Sánchez, viene manteniendo en los últimos días respecto al requerimiento que la OTAN -EEUU con su complejo militar-industrial a la cabeza- está haciendo a sus países miembros de incrementar hasta el 5% del PIB el gasto militar.
Decimos doble discurso, porque mientras en España Sánchez afirma que el Gobierno sólo gastará el 2,1%, en la cumbre de la organización atlantista ha firmado, como el resto de países, el acuerdo para llegar al 5%. Es decir, utiliza en clave nacional un mensaje que sólo indigentes mentales serían capaces de tragar como una aspirina, mientras en el encuentro otanista firma lo que le piden, aunque después de firmar vuelve a decir a los españoles que, pese a haber firmado el 5%, su gobierno sólo destinará el 2,1%. ¿De psiquiátrico? O eso, o mensaje dirigido a fanáticos y analfabetos funcionales.
Y no vamos aquí a romper lanza alguna en favor de un nefasto gobernante, que vive sus peores momentos asediado por la corrupción de ex miembros de su gobierno y del partido del que es secretario general -el PSOE-, y que según consta en sumario judicial, no se trata de casos aislados sino de una red perfectamente organizada, de una "organización criminal".
Sólo falta que Koldo, pero sobre todo Ábalos y Cerdán, empiecen a cantar -y no la Internacional Socialista, precisamente-, para que al inquilino de Moncloa y a su "consejero espiritual" Rodríguez Zapatero les empiecen de verdad a temblar las piernas, si no es que lo están haciendo ya. Podrían ser los próximos en ser "investigados" en relación con esta trama que no sólo tiene su origen tras la llegada al poder de Sánchez, sino mucho antes.
De ahí que el presidente que nunca miente y sólo cambia de opinión necesite ese cisne negro para intentar tapar las vergüenzas tanto de su gobierno como de su partido, y que cada vez estrechan más el círculo en torno a su persona, rodeado por una larga lista de allegados y familiares que han chocado o están a punto de hacerlo con la justicia, como su mujer, su hermano, el fiscal general, el trío anteriormente mencionado -cuarteto con el propio Sánchez al volante cuando eran días de vino y rosas para la banda del Peugeot-, la fontanera del PSOE a lo Pepe Gotera y Otilio, o el mismísimo ministro de Justicia, del que acaban de solicitar que sea investigado por malversación y falso testimonio. El ministro de Justicia.
Y qué mejor cisne que enfrentarse a la OTAN. O mejor dicho, hacer que te enfrentas a ella para, por un lado, que no se hable de la organización criminal y, por otro, tratar de quedar como el gran artífice de que los impuestos van mayormente para Sanidad, carreteras, Educación, transporte, bla, bla, bla...
Por lo tanto, para hablar con propiedad, estaríamos en cualquier caso ante el villano de España, pero en ninguno del de la OTAN. Y menos todavía decir que España es el nuevo villano de la OTAN, cuando desde hace décadas, al igual que buena parte de los países del resto de Europa, es obediente aliado -eufemismo para no decir vasallo- de quien realmente ordena y manda en dicha organización. Como decíamos al principio, el complejo militar-industrial.
Y esa lanza que antes mencionábamos no la romperemos a su favor, aunque se enfrente -aparentemente- a una organización que sólo ha traído miseria y destrucción a lo largo de su historia. De todas formas, ese paripé del presidente no es ni en beneficio de España ni de los españoles, sino en el suyo propio. O al menos eso intenta. Además, como decía Tarradellas, en política se puede hacer de todo menos el ridículo. Y el que ha hecho Sánchez en la cumbre otanista, en nombre propio y en el de España, ha sido descomunal, humillándose a sí mismo y a los españoles. Queriendo hacer ver a sus votantes que es un "pacifista" y que "planta cara" a la OTAN, pero después no sólo firma el acuerdo sino que pierde el trasero por estar en primera fila para la foto -aunque sea fuera de foco-, fruto de su psicopatía narcisista e infantilismo. Claro que, con quien carece de empatía, no tiene sentido del ridículo y además se cree un ser superior, y con quienes aplauden y dicen que llueve mientras su amado líder se orina sobre sus cabezas... poco o nada se puede hacer.

Sánchez se comporta igual que ese niño que, pese a vivir rodeado de decadencia, su inocencia le impide ser consciente de ella y sólo piensa en seguir jugando con su trenecito. El problema es que el niño se ha hecho mayor, no ha madurado -en buena parte debido a su perfil psicológico-, ya no es inocente, pero su inconsciencia le lleva a corromper y convertir en decadencia todo y a todos cuantos le rodean. Eso sí, nada de ello le importa mientras pueda seguir jugando con su trenecito, ahora convertido en un Falcon.
Mucho se está hablando en las últimas horas de la villanía de Sánchez y de España, pero muy poco de ese auténtico nido de villanos instalado en la cúpula de la Unión Europea, posiblemente uno de los antros más corruptos del planeta. Verdaderos tiranos que, lejos de servir a la ciudadanía europea, la están traicionando y destruyendo en favor de terceras potencias, creando un falso relato en torno a un potencial enemigo ruso -cuando más grande mejor para sostener la fábula- que es un amenaza y está poniendo en peligro la seguridad de los europeos, cuando en realidad es una excusa para desviar 800.000 millones de euros de dinero público a los bolsillos de unas pocas corporaciones privadas. En esto consiste el rearme.
Ya lo hicieron hace cinco años, empleando el miedo, el terror y la manipulación a través de los medios de comunicación para saquear las arcas públicas y restringir libertades. Y ahora lo están haciendo de nuevo. Un gran enemigo. Una gran mentira. Y un gran -absoluto- control de los medios de comunicación y las redes sociales.
EEUU dejó todo atado y bien atado en Europa al término de la II Guerra Mundial. La cúpula y los burócratas en Bruselas sirven desde entonces, y hoy más que nunca, a los intereses de aquél. Pregúntense quién ha sido el más perjudicado por el conflicto entre Rusia y Ucrania, y quién el más beneficiado. Parece que Europa se ha puesto su propia soga, con una política energética ideologizada y suicida; una inmigración descontrolada que día tras día está socavando las raíces y tradiciones de los pueblos de Europa; y unas leyes cada vez más liberticidas que persiguen el control total de la población.
El villano de España se codeaba hasta hace no mucho con los villanos de Bruselas. Ahora se apartan de él porque es un apestado. Todos ellos apestan. Porque entre villanos anda el juego.












