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Partidos cuchillo para un pueblo cuchara

La Dalia Azul

El presidente del PP, Alberto Núñez, parece haberse percatado de que su partido, con la que está cayendo desde antes de su llegada al poder en Génova, no acaba de despegar en las encuestas como debiera y ha promovido a Miguel Tellado y a Ester Muñoz a la Secretaría General y Portavocía en el Congreso, respectivamente, con el objetivo de no dejar respirar a un PSOE, con su secretario y presidente del Gobierno al frente, tumbados sobre la lona del ring.

Y, como era de esperar, la también presidenta del PP de León ha salido en tromba, cual amazona dispuesta a cortar cabezas, en su primera comparecencia como portavoz de los populares en el hemiciclo. Tampoco es que haya dicho nada que no sepamos sobre la presunta "organización criminal" -según se recoge en la causa abierta en el Supremo- surgida en el seno del Partido Socialista, como tampoco ha ido -ni irá- al meollo del asunto: el cuestionamiento del actual régimen de partidos, del cual el suyo y el que ahora pasa por sus horas más bajas han sido y siguen siendo, de momento, sus máximos exponentes.

Nos gustaría preguntarle a la diputada leonesa cómo es posible que un gobierno "en descomposición" y "rodeado de corrupción y prostitución" -como ella misma ha afirmado- puede seguir al frente de un país, sostenido por sus socios. ¿Acaso no queda otra que respetar la voluntad expresada en las urnas? No, no vamos a caer en este ardid. La respuesta -ya que ella no nos la va a decir- es igual de sencilla que dolorosa. España carece de instrumentos eficaces para salvaguardar la soberanía del pueblo, pues ésta está secuestrada por los partidos políticos -incluído el de la Sra. Muñoz-, que desde la "gloriosa" Transición han ido poco a poco colonizando y corrompiendo todas y cada una de las instituciones del Estado; manipulando al electorado para equiparar democracia con elecciones, y el resultado salido de dichas urnas con representación de la soberanía de la nación.

Pues va a ser que no. Ni la democracia es limitarse a acudir a un colegio electoral ni ustedes en ningún caso representan a quienes meten la papeleta en un urna. ¿Sabe por qué? Claro que lo sabe. Porque usted, como cualquier integrante de una lista electoral, representa realmente a quien le ha puesto en ella.

¿Moción de confianza, de censura? No son más que herramientas creadas por y para los partidos. ¿O acaso una vez ya no esté Sánchez se acaba el problema? Seguiremos con un sistema sin separación de poderes y sin representación de los electores. Con una oligarquía de partidos asentada en la base del Estado, que primero hurtó la autoridad de la ciudadanía, para después mantener secuestrada su voluntad. Un pueblo "pasmado", que "ni pincha ni corta" en los asuntos que le atañen. Que más que delegar, ha entregado por completo la responsabilidad en la gestión del dinero público a terceros que ni siquiera lo representan.

Tomas varios partidos, los metes en una coctelera, les añades la suficiente dosis de consenso entre ellos, les echas una rodaja electoral, remueves... y voilà: "democracia". Amargo y agrio sabor.

El pueblo español debe madurar de una vez, hacerse responsable de sus actos y saber qué quiere ser de mayor. En definitiva, ejercer su libertad. Claro que, para eso, hay que querer y salir de la zona de confort. A simple vista, parece más cómodo que otros decidan por ti. A simple vista.

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