Prensa y sindicatos, los grandes aliados del Gobierno corrupto de Sánchez

Los medios de comunicación se ha dicho a menudo que forman El Cuarto poder. Su incidencia en la vida social, política y económica es evidente. El Presidente del Gobierno, aprovechando la coyuntura, la que ha creado él, ha querido convertirlos en su propio poder. Afortunadamente muchos no se han dejado, aunque otros han caído en sus redes, comprados de la forma más miserable. También ha metido sus sucias manos en los tratados de Montesquieu, haciendo desaparecer en buena medida la separación de estas jerarquías esenciales para la gestión del estado y prostituyendo a destajo todo lo que se le ponía a tiro. Y esos tres pilares, junto con la importancia capital de la prensa, forman parte de su artificioso entramado para mantener su mandato.
La responsabilidad de numerosos medios de comunicación en la deriva que tomó España desde la entrada en el Gobierno de Pedro Sánchez es manifiesta, a costa de que éste saquee las arcas de nuestros impuestos y compre hasta el alma de quienes un día se propusieron desarrollar una profesión buscando la transparencia y servir a la sociedad de una forma limpia, para traicionar sus principios.
El Diario El País desde la salida de Rubalcaba, que formaba parte del consejo editorial con Felipe González, y también la Cadena Ser, comenzaron a acorazar a Pedro Sánchez, cuando había sido demonizado por el propio periódico, al que no le interesaba que ganara las elecciones cuando hizo famoso su aserto “No es no”, cual vulgar estadista y filósofo como le dijeron de una forma muy clara, criticándolo duramente. Los medios del grupo PRISA fueron sus principales aliados, aparte de algunos digitales también regados de forma escandalosa por el Jefe del Ejecutivo. Periodistas que se precian de profesionales no dan la talla, vendiéndose al poder de forma poco limpia, pero con sueldos de escándalo como Angels Barceló (SER), Antonio Ferreras (LA Sexta), Silvia Intxaurrondo (TVE), Julia Otero (ex TVE con sueldo millonario), David Broncano, y otros no tan retribuidos como Angélica Rubio (El Plural), Escolar y Maestre (Eldiario.es), Público o los menos conocidos, a menudo pierden su dignidad profesional defendiendo lo injustificable.
Una democracia auténtica precisa de unos medios de comunicación independientes. —Stéphane Hessel, escritor y activista político francés.
Una democracia auténtica precisa de unos medios de comunicación independientes”, aseguraba el escritor y activista y político francés Stéphane Hessel. Esa complicidad de una parte de la palestra mediática con Pedro Sánchez y su Gobierno no conoce precedentes en nuestra democracia, convirtiéndose en cómplice del descalabro político y económico que la sociedad española nunca perdonará.
La competencia de Alsina, Rojo, Vicente Vallés, Cuesta, Herrera, Cárdenas, Vito Quiles, entre otros veteranos y jóvenes periodistas y reporteros, y también valientes Youtubers sostienen el conjunto que intenta depurar una envenenada atmósfera en España pringada de derroche y corrupción.
“Los medios de comunicación han acostumbrado a ciertos sectores sociales a escuchar lo que «halaga los oídos»”: una idea cargada de razón del Papa Juan pablo II que encuentra fundamento en la izquierda y la derecha desde siempre. Pero que con la que está cayendo, medios manifiestamente de izquierdas estén engañando a tanta gente, sosteniendo lo insostenible o con sucesivos capítulos de inhibición descarada, no tiene nombre. “Si quieres ser inmune al adoctrinamiento, conviértete en amante del conocimiento”, un aforismo popular apropiado en una época con los valores en cuarentena y tantas neuronas en huelga.
Otro ariete fundamental en el errático camino del Gobierno hacia la destrucción de España lo forman los sindicatos de izquierdas y su descarada e ideológica hoja de ruta, con muy poco espíritu crítico y regados de dinero de nuestros bolsillos. Admitiendo algunos logros laborales y la honradez de muchos profesionales sindicales que levantan la persiana cada día para luchar a destajo por los derechos de los trabajadores, estas instituciones que organizan importantes reivindicaciones y sus posturas de fuerza, conocen desde José María Aznar sólo convocatorias de huelga general contra Gobiernos de derechas.
A nadie hubiera sorprendido una huelga general para exigir la convocatoria de elecciones generales al Gobierno que preside Pedro Sánchez, por la crisis política y social que viene provocando desde hace siete años el saqueo de las arcas que llenamos todos con nuestros impuestos, por el asalto de las instituciones, las vergonzosas subvenciones para la fiesta independentista, la intervención de la justicia, la corrupción, el nepotismo, las escandalosas cesiones a Marruecos y Mohamed VI y su miserable chantaje, la barra libre con la inmigración ilegal, dar derechos a los okupas y quitárselos al propietario, el blanqueo del régimen bolivariano, el desprecio a la Guardia Civil y la pretensión de neutralizarla , la suelta de violadores, los indultos, el deterioro de la imagen de España a nivel internacional, etc., y lo que nos puede esperar aún de este Gobierno corrupto y mafioso... Parece que en la sede principal de estos movimientos obreros reza una inquebrantable máxima: Prohibido molestar al Gobierno. Es el gran timo de los sindicatos, que pagamos también todos.












