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Patxi López, Vito Quiles y Pablo Iglesias

Amador Vicente

Cuando Patxi López luchaba en el País Vasco contra la barbarie terrorista mereció la consideración de todos y aún más al decidirse a presidir su Parlamento en coalición con el Partido Popular, y multiplicarse las amenazas de ETA hacia su persona. Se jugaba la vida y la policía guardaba su casa las 24 horas del día. Nada hacía presagiar que varias décadas después ayudara a blanquear los asesinatos de la banda criminal, la extorsión o el éxodo de más de doscientas mil personas que huían del zarpazo fascista que practicaba el exterminio sin despeinarse.

Patxi López es el mismo que sufrió los asesinatos de cientos de personas en Euskadi y acudía a tantos funerales que coincidían con un reguero de muertos, viudas y huérfanos, empresas arruinadas por la extorsión y una sociedad española perpleja por la violencia feroz que se extendió por todo el país durante más de cuarenta años. Quizá no tanto por una memoria frágil sino por el ansia de perpetuar en el poder al sátrapa que nos gobierna y beneficiarse él mismo, realizó una miserable inmersión en un camino que corroe las instituciones, alimenta la corrupción y divide a la sociedad española hasta límites insospechados. El rosario de despropósitos no tiene fin desde que su compañero de fatigas Pedro Sánchez entrara en la Presidencia tras la moción de censura que alimentó el PNV por la corrupción del Partido Popular, pero que ahora calla los disparates del Gobierno de coalición y especialmente de su titular de forma escandalosa, que sin ganar ninguna convocatoria electoral sigue en la poltrona por sus trapicheos y actitud reptil con los independentistas.

El ex lendakari ha contribuido a la excarcelación de etarras, muchos de ellos sin arrepentirse y que no merecían tanta indulgencia, ha amparado una infame ‘memoria democrática’, permitido que asesinos empapados de sangre hayan formado listas electorales, y apoyado indultos y una ley de amnistía que él mismo rechazaba, defendiendo continuas ayudas y trágalas al homónimo de su amigo, el otro sátrapa en Marruecos, así como la corrupción de sus compañeros de gabinete capitaneados por el nº 1 de la trama corrupta que calla en el ‘caso Koldo’ y otros cuantos escándalos y enriquece a su familia. Todo ello con el beneplácito de periodistas vendidos y una sociedad indolente que calla y vota el avance hacia no se sabe dónde.

No deja de ser curioso que quienes blanquean a la banda terrorista descalifican el periodismo valiente.

Pero el ‘incompetente’ y el ‘fascista’ es Víto Quiles. Un valiente y joven periodista que lucha contra los elementos metiéndose en avisperos de los que siempre sale airoso y sonrojando al interpelado de turno. Uno de los políticos más ‘acechados’ por el periodista ilicitano ha sido precisamente Patxi López, que no aguanta el rigor de sus preguntas especialmente sobre la corrupción del Gobierno, con el Presidente y su familia a la cabeza, respondiendo con evasivas e insultos. Es la otra imagen del representante vasco, que durante lustros ensucia su digna imagen que recordamos todos cuando plantaba cara a ETA.

Turno para Pablo Iglesias, otro de los ‘perseguidos’ por el periodismo valiente de Quiles. El fundador de Podemos y uno de los principales integrantes de la cepa comunista que no tiene precedentes en nuestra democracia, ha tenido la osadía, cargada de buena dosis de mala educación e hipocresía, de llamar al periodista de EDATV “facista y basura”, porque éste le preguntó por los derechos de los trabajadores y le espetó que si no creía en la libertad de prensa, por no admitir determinadas interpelaciones. No deja de ser curioso que quien ha disculpado a la banda criminal autora de 850 crímenes reconociendo que "hubo un tiempo en el que ETA pudo tener una justificación política", utilice de una forma tan interesada el rigor del diccionario para calificar a un periodista que trabaja incansablemente por la verdad, llegando incluso al Parlamento europeo. Y no es menos pintoresco que quién lanzó hace tiempo perlas como "hay que ocupar las calles y las fábricas”, “no hay que alquilar, hay que ocupar” o “hay que ocupar los juzgados y los cuarteles, donde vive la guardia civil, esa institución burguesa que protege los intereses de la clase dominante", se quiera convertir a menudo en fiscal de la verdad.

En la España del siglo XXI, con el esfuerzo de tantas generaciones por asentar la democracia hay que aguantar a este infame individuo con un rosario de incendiarias soflamas, que no encuentran su epílogo... "Supongo que muchos de vosotros sabéis hacer cócteles molotov de los que explotan, porque se avecina una crisis terminal del capitalismo y tendremos que estar preparados para tomar las armas”; firmado, Pablo Iglesias en estado puro. Resulta que quien ha apoyado de una forma escandalosa el régimen chavista y opinado de forma tan espuria sobre las elecciones robadas por el criminal Maduro, se permite el lujo de insultar a dignos profesionales por ponerlo en su sitio, como Vito Quiles, digno representante de una estirpe de periodistas en las antípodas de una banda mediática de mercenarios regada de millones por otra banda llamada Gobierno.

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