Agricultores de Salamanca alertan de daños por jabalíes en los cultivos

La presencia de fauna silvestre está causando daños en cultivos y explotaciones ganaderas de la provincia de Salamanca. Agricultores denuncian destrozos en las cosechas y alambradas levantadas, así como pérdidas del trabajo realizado durante meses en una sola noche.
La situación y la frecuencia de los daños varían según la zona y la época del año. Alberto Sánchez, agricultor de Almenara de Tormes, afirma que la presencia de jabalíes en el municipio es muy elevada. Explica que los animales empiezan a llegar en verano y se acercan a las zonas de regadío y al río. Según Sánchez, si entran en una parcela de cinco hectáreas y remueven el terreno, pueden echar a perder 3.000 kilos de maíz y dañar también los carriles.
Daños en las parcelas y el trabajo agrícola
En Zafrón, Balta, agricultor y ganadero, cuenta que los jabalíes entraron en una finca de 27 hectáreas y levantaron más de una hectárea que ya había sido pasada por el rodillo y estaba preparada para la siguiente fase. Tuvo que repetir el trabajo, que, según explica, le había llevado horas, y volver a emplear tiempo, esfuerzo y recursos en preparar la parcela.
Balta, de 58 años, compara la situación actual con la de cuando tenía 20: entonces, dice, encontrar un jabalí en los alrededores parecía algo extraordinario, mientras que ahora los ve cerca de su casa. También recuerda que hace cinco años, cuando trabajaba en las inmediaciones de la presa de la Almendra, él y un compañero avistaron una piara de 33 animales. Considera que la situación se ha descontrolado y que las medidas aplicadas no bastan para proteger las explotaciones agrícolas.
Los daños varían según el cultivo
En Villar del Ciervo, Elena Vicente explica que su actividad agrícola está vinculada principalmente al cultivo de cereal para mantener la ganadería. En la zona, señala, hay matorrales y zarzas donde los jabalíes pueden esconderse y alimentarse. Añade que los animales se desplazan por los distintos cultivos: cereal, melones o almendras.
La presencia de jabalíes, según Vicente, se adapta a las diferentes etapas del calendario agrícola. Los daños pueden ser importantes durante la cosecha, en mayo y junio: los animales tumban el cereal y hacen círculos para comer el grano, lo que dificulta la siega. La agricultora también advierte de que cada vez le preocupa más la presencia de corzos, que describe como muy numerosa.
La intervención y la caza
Sánchez afirma que no puede actuar por su cuenta contra los jabalíes porque no tiene licencia de caza ni escopeta. Señala que la potestad para cazar corresponde a los titulares del coto. Vicente, por su parte, indica que en su zona se conceden batidas y que el periodo de caza del jabalí es más largo que el de otras especies.
Pedro González, cazador de Golpejas, considera que los jabalíes encuentran refugio en espacios donde no está permitida la caza. Según explica, en fincas o terrenos que no forman parte de un coto no se puede acceder a abatirlos sin las autorizaciones correspondientes. González sostiene que la caza es la herramienta más eficaz para controlar la población de estos animales y lamenta los daños en los terrenos, donde, recuerda, hay muchas horas de trabajo y las explotaciones necesitan sacar adelante su producción.









