Los niños cambiaron mi vida en Salamanca

Me llamo Benedetta Costa, soy de Sicilia (Italia) y estudio en el Instituto 'Antonio Maria Jaci'. Tuve la maravillosa oportunidad de trabajar en vuestro Colegio infantil durante las dos primeras semanas de septiembre de 2024, una experiencia que guardaré para siempre en mi corazón.
Cuando llegué a Salamanca, no sabía exactamente qué esperar. Pensaba que sería simplemente una experiencia profesional, pero en realidad fue mucho más que eso: se convirtió en una vivencia personal, transformadora y muy profunda.
Los niños del centro han sido para mí un punto de inflexión. Me han cambiado la forma de ver la vida y, sobre todo, me han hecho reflexionar sobre el valor de la familia y el deseo de tener hijos, algo que antes no me imaginaba. Gracias a ellos, he descubierto una parte de mí que no sabía que existía.
Recuerdo con muchísimo cariño a Carla, una niña dulcísima que me recordaba a mi hermana cuando era pequeña, no solo por su forma de ser, sino incluso por su apariencia. A Marina, con su cabello rubio rizado y una sonrisa que iluminaba cualquier día. A Gonzalo, tímido y reservado, en quien me vi reflejada de niña. A Nazaret, siempre amable y dulce. Y a Thiago, que con su alegría llenaba de color cada momento.
También quiero dar las gracias de corazón a la maestra Ester, que fue para mí una verdadera guía, mi brújula. Me enseñó mucho, con paciencia, cariño y profesionalidad. Recuerdo también a la profesora de los niños de 5 años: al principio me pareció un poco estricta, pero con el tiempo descubrí su gran corazón. Y, por supuesto, no puedo olvidarme de todas las demás maestras del centro, que cada día con su dedicación construyen un ambiente lleno de amor, cuidado y aprendizaje.
Esta experiencia me encantó. La verdad es que me habría quedado más tiempo con los niños y con todas vosotras. Antes de llegar a Salamanca, debo admitir que no me gustaban los niños… pero ahora los llevo en el corazón. Ellos han sido mi inspiración, mi refugio, y han sacado a la luz el lado bueno que pensaba no tener.
Gracias por haberme acogido con tanto cariño y por haberme enseñado tanto en tan poco tiempo. Siempre recordaré con mucho amor al equipo de El Globo Rojo y a todos sus niños.
Con gratitud y muchísimo afecto,
Instituto Antonio Maria Jaci
Sicilia, Italia













