Manuel García Blanco, el filólogo salmantino que estudió la obra de Unamuno

Una cuesta de 156 metros, sin descansillo, sube desde la calle Ramón de Mesonero Romanos hasta la carretera de Vistahermosa. En lo alto, un paso de cebra marca el final de una de las rampas más exigentes del trazado urbano de Salamanca. El recorrido resulta especialmente duro para quien lo afronta con bolsas de la compra.
En uno de sus lados predominan los ladrillos vistos, junto a tres puertas de garaje, dos accesos a zonas comunes y dos portales. En el otro, los árboles que bordean la vía cambian con las estaciones. Su follaje puede dejar ver las cúpulas de las catedrales y, en ocasiones, las universidades donde Manuel García Blanco dedicó parte de su trayectoria a preservar y estudiar la obra de Miguel de Unamuno.
Formación filológica en Salamanca y Europa
Nacido en Salamanca, García Blanco mantuvo el vínculo con la ciudad. Allí estudió con Miguel de Unamuno, una figura decisiva en su trayectoria. Más tarde se trasladó a Madrid, donde recibió las enseñanzas de Ramón Menéndez Pidal, bajo cuya dirección se doctoró. Completó su formación en Alemania con profesores como Meyer-Lübke y Vossler.
Comenzó su carrera como profesor auxiliar de Lengua y Literatura Españolas en la Facultad de Filosofía y Letras de Salamanca. Después obtuvo una cátedra en la Universidad de La Laguna y regresó a Salamanca para suceder a Unamuno, ya jubilado, en la cátedra de Historia del Español. Allí trabajó durante algo más de 30 años.
Estudios sobre la lengua y la obra de Unamuno
Sus investigaciones sobre el léxico, la toponimia y la historia de la lengua se recopilaron póstumamente en La lengua española en la época de Carlos V, publicada en 1967. También estudió los nombres de lugar en España y América a lo largo de su vida académica.
El legado por el que más se le reconoce está ligado a Unamuno. Durante cerca de un cuarto de siglo, García Blanco estudió y editó la obra de su maestro: recopiló, anotó y comentó sus textos. Dámaso Alonso reconoció esa labor como una forma de servicio. Aunque su producción abarcó la lingüística y distintas épocas de la literatura española, el trabajo sobre Unamuno fue concentrando sus energías.
El 31 de enero de 1925 defendió su tesis doctoral, Dialectalismos leoneses de un códice del Fuero Juzgo, dirigida por Menéndez Pidal. La tesis se publicó en 1927. Rafael Lapesa valoró la riqueza de sus materiales, aunque señaló varios descuidos.
Una trayectoria ligada a Salamanca
Manuel García Blanco murió en Salamanca durante el curso académico 1965-1966, mientras presidía un tribunal de oposiciones a cátedras de enseñanza media.
La ciudad en la que se formó fue también el lugar donde desarrolló buena parte de su carrera. Desde la cuesta que lleva su nombre, entre los árboles y las cúpulas que pueden asomar tras ellos, se recuerda la trayectoria del profesor que estudió la lengua y dedicó cerca de 25 años a la obra de Unamuno.
Más información: Salamanca y Miguel de Unamuno.









