Sánchez y su larga travesía que poco tenía que ver con la gestión del Estado

Los últimos presidentes del Gobierno del Partido Socialista fueron seleccionados en elecciones en Primarias y el ojo clínico de quienes así lo decidieron no pudo ser más nefasto: Rodríguez Zapatero y Pedro Sánchez. Lo de este último coincide con el dirigente político más siniestro de la democracia. Curiosamente el primero, que destrozó nuestra economía y no tiene escrúpulos en exhibir su complicidad con el régimen fascista de Venezuela que trampea elecciones, en parte trazó el camino de lo que pasa ahora, y es uno de los grandes valedores de su sucesor y los dos son considerados los peores presidentes de nuestra historia reciente sin discusión.
La categoría intelectual y elegancia de Eduardo Madina no fue suficiente para imponerse ni la condición de favorita de Susana Díaz tampoco, y Pedro Sánchez renació de las cenizas por aclamación de las bases del PSOE especialmente, a las que no se pedirán ‘daños y perjuicios’ por su estulticia y por postular a este personaje como el más indicado para dirigir el futuro de la nación junto a otros sectores del partido.
Un PSOE determinante para labrar la transición junto al Partido Popular especialmente y, en menor medida, al Partido Comunista, empezó a contaminarse de las peores ideas e intenciones, capitaneadas por quien Zapatero ha definido como un gran gestor, que ha derrochado una fortuna en comprar votos y voluntades y divide a la sociedad española, destrozando las instituciones y vaciando las arcas que se nutren con nuestros impuestos, para saciar su capricho infinito de poder.
Como compañeros de camino para llevar a España estos años al abismo de la corrupción, el deterioro económico y una crisis social que no tienen precedentes en nuestra historia moderna, partidos independentistas y golpistas, filoetarras y mercenarios mediáticos que chupan del bote sin sonrojo. Y la participación determinante de Podemos, que ha contaminado el ambiente de la forma más fétida, con la complicidad también de Pedro Sánchez.
Estos once años de saqueo económico, político y social, arropados por una parte de la sociedad española desde la trinchera del resentimiento, la ignorancia, el miedo a la derecha y no se sabe cuántas más cosas, llevan la firma de un mercader de la política.
Estos once años de saqueo económico, político y social, arropados por una parte de la sociedad española desde la trinchera del resentimiento, la ignorancia, el miedo a la derecha y no se sabe cuántas más cosas, llevan la firma de un mercader de la política que también prometió no pactar con Bildu y ha acabado flirteando con los herederos de ETA y su rosario de indignantes concesiones que ni las víctimas del terrorismo ni la sociedad perdonarán nunca. Los 378 crímenes de la banda sin esclarecer tampoco ha querido que se investiguen, compartiendo la decisión con la escuadra podemita.
Un traidor con las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad del Estado, a los que también ha engañado: “Estamos abandonados, no tiene usted ni ética ni moral”, le han espetado desde esta inmensa institución a la que maltrata y quiere neutralizar y si es posible eliminar. Pero ni la banda terrorista terminó con la Guardia Civil ni tampoco lo hará este depredador de los valores elementales, a la que junto con su ministro Marlasca infravaloró siempre y entregó en el estrecho a criminales del narcotráfico, habiendo desmantelado antes los dos la unidad OCON Sur, con excelentes resultados en la lucha contra el narcotráfico, que no interesaban a su compañero de fatigas el sátrapa de Marruecos.
Pedro Sánchez, quizá ahora más interesado en escaparse, comenzó una larga travesía que poco tenía que ver con la gestión del Estado.
Sin palabra ni principios, sin presupuestos y sin ministros que alcen la voz por su incompetencia y cobardía, Pedro Sánchez, quizá ahora más interesado en salvar el pellejo y escaparse, comenzó una larga travesía que poco tenía que ver con la gestión del Estado pero sí con mantener su puesto sacrificando leyes, amañando elecciones, derrochando el dinero de nuestros impuestos, flirteando con regímenes totalitarios, metiendo mano de la forma más miserable en la gestión de la pandemia, ninguneando al Sáhara, enemistándonos con Argelia, prostituyendo el Poder judicial, la Constitución y todo lo que se le antoja para dilatar su mandato, sacando a la peor chusma de la cárcel, colocando en su red a gente sin preparación o a su propia familia y robándoselo a quienes echan horas de sueño cada día ante el flexo buscando un futuro, callando el latrocinio de su pandilla, trapicheando con compañías aéreas y un rosario de escándalos que intentan parar los jueces, la guardia civil, algunos medios de comunicación y una sociedad que nunca ha callado.
En Salamanca, el ala socialista ha intentado cerrar filas en defensa del Presidente más indigno en numerosas ocasiones. Destacados personajes públicos también han manchado su curriculum acorazando al poder sanchista.
En Salamanca, el ala socialista ha intentado cerrar filas en defensa del Presidente más indigno en numerosas ocasiones. Destacados personajes públicos también han manchado su curriculum acorazando al poder sanchista. Como paladines de Pedro Sánchez, otros han flirteado igualmente por estos lares, acompañándolo siempre ‘a muerte’. La historia tampoco los perdonará.
Y mientras los valores de una parte de la sociedad española siguen en cuarentena manteniendo esta obscena bacanal y su escándalo sideral, muchos esperamos también que, siendo conscientes de que la mentira gana partidas, deseamos impacientes que la verdad gane el juego.













