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Preconizando el Estado totalitario

H. Bastarrica

El presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, lo ha vuelto a hacer. Meses después de la tragedia en Valencia por las riadas de la gota fría, ha desempolvado su discurso y esta vez lo ha utilizado con motivo de su visita a Ourense con motivo de una nueva catásfrofe, esta vez la del fuego que está devastando varios territorios de España.

Utilizando un lenguaje de manual, diseñado para penetrar y distorsionar la mente humana, ha empleado en varias ocasiones los términos "cambio climático" y "emergencia climática" en un intento de relacionarlos con las causas detrás de los incendios. Sin embargo, esta vez la jugada se le truncó -para quien es capaz de observar, claro- cuando minutos antes de su discurso propagandístico, el presidente de la Xunta de Galicia apuntaba en ese sentido a “personas que de forma bastante evidente están provocando fuegos en los momentos y lugares donde más daño pueden hacer”.

Pero quedaba todavía la perla que Sánchez ya soltó en Valencia, luego de que el eslogan "sólo el pueblo salva al pueblo" se hiciese viral ante, precisamente, la inacción y el desamparo del Estado para con sus ciudadanos. "Todos somos Estado", insistió entonces, cuando tuvo que abandonar la escena de la tragedia por patas, y lo ha vuelto a hacer este domingo, donde eso sí, esta vez llegó y se fue como vino, en helicóptero, entre excepcionales medidas de seguridad. Es evidente que Sánchez no puede pisar la calle ni tomarse un café sin estar la zona acordonada.

Entonces, ¿en qué quedamos? ¿somos o no somos todos Estado? Pues, claro que no, Sr. Sánchez. Y es curioso que usted eche de mano de una soflama fascista y totalitaria -más abreviada-, procedente del fascismo y en su día proclamada a los cuatro vientos por un tal Benito Mussolini. No muy amigo precisamente de esa "democracia" con la que a usted se le llena la boca.

Ya que usted insiste en que "todos somos Estado", nosotros reiteramos que no, y que si algo somos todos, ese algo es la nación. Y es precisamente ese Estado totalitario al que usted tanto ensalza y promulga el que está atacando sin piedad a la nación -a sus nacionales, a su ciudadanía, al pueblo- con el propósito de destruirla.

Por eso "sólo el pueblo puede salvar al pueblo" una vez que el Estado se ha convertido en su enemigo, siempre oculto tras una máscara de falsa protección que ahora se ha caído, dejando sus vergüenzas a la vista de todos.

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